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CASIODORO DE REINA

CASIODORO DE REINA

Montemolín (Baja Extremadura), 1520 
Fráncfort del Meno, Alemania, 
14 de marzo de 1594

El siglo XVI no fue la hora de la Reforma en España. Ello se debió a numerosos factores: el más conocido, el más citado, la obra de la Inquisición, pero más raramente se señalan factores políticos, como por ejemplo el Sacro Imperio Romano Germánico, entidad política que tendía a unificar la Europa cristiana y cuya cabeza nominal era, por primera vez, el monarca español. En efecto, la Reforma y el Imperio son realidades antagónicos: el principio de la Reforma, la soberanía de las naciones y de las Iglesias particulares, se opone al principio de hegemonía transnacional del Imperio y Roma.

         Ya sea por la Inquisición o por el Imperio, la aportación española a la Reforma fue secundaria, por no decir marginal. En el interior de España, dos congregaciones protestantes, una en Valladolid y otra en Sevilla, serán descubiertas y fulminadas en los autos de fe de 1559. Como consecuencia, algunas decenas de refugiados españoles van a encontrarse lejos de su patria, en medio de un continente en plena agitación política y religiosa, en la época en la que las diferentes iglesias protestantes delimitarán sus fronteras, frente al catolicismo romano pero también entre ellas.

         Entre estos refugiados, cabe destacar un grupo de monjes procedentes del monasterio jerónimo de San Isidro, en Sevilla. Estos monjes vivirán la experiencia brusca de la huida del país hacia el año 1557, antes de que la Inquisición se lance sobre los protestantes clandestinos en España. En pocos años, estos monjes pasarán directamente del monasterio al ministerio en las diferentes Iglesias de la Reforma. Desgraciadamente, estos personajes no han sido muy estudiados, aunque ciertamente pueden ofrecer unas perspectivas nuevas de ese inmenso movimiento histórico que fue la Reforma, aportando detalles de la misma que puedan ser significativos, algo así como una visión de su trastienda.

         Además, como protestantes españoles, tenemos el interés añadido de comprender las razones del fracaso del protestantismo en el exilio. Aunque tal vez sea difícil de admitir, hay que hablar de fracaso, puesto que este protestantismo, hablando en términos generales, no consiguió perdurar ni hacer una aportación decisiva para las generaciones venideras. La única excepción, por supuesto, es la traducción de la Biblia al español, todavía hoy en vigor en nuestro país y en el mundo de habla hispana, la venerable Reina–Valera.


El traductor más importante de esta Biblia española fue, como sabemos, Casiodoro de Reina (¿1520?–1594). Sin embargo, existe otro aspecto de su obra extremadamente interesante y mucho menos conocido: La Confesión de fe cristiana, que a veces se conoce, sobretodo en Inglaterra, como la Confesión de fe española. Dar el título de española a esta confesión es sin duda exagerado, puesto que en España es prácticamente desconocida y en el extranjero, ignorada, a excepción de la ya citada Inglaterra, a quién debemos una publicación reciente. Para abordar el estudio de este documento, un buen punto de partida es el ofrecido por uno de los mayores estudiosos de los protestantes españoles, curiosamente un inglés, el historiador Gordon Kinder, quien ha editado la publicación de la confesión de fe de Reina. Acerca de esta confesión, Kinder afirma que:

“Es posible definir nuestro documento como un documento que enfatiza las manifestaciones prácticas del cristianismo y la expresión bíblica más bien que las formulaciones teológicas, como un documento al cual su naturaleza ad hoc y la personalidad de su principal autor han conferido una forma extremadamente personal. Sin embargo, el equilibrio entre, por un lado, la fidelidad a las fuentes bíblicas y, por otro lado, a las formulaciones tradicionales, no era fácil, y así Reina a menudo estaba obligado a estar muy cerca de la heterodoxia protestante”

         Resumiendo a Kinder, la confesión de Reina es un documento 1) de carácter bíblico y práctico, 2) por su forma y contenido, muy personal, y 3) problemático desde el punto de vista doctrinal. Esta última característica es sin duda la más destacable de la obra. Podemos afirmar que Reina hace gala de una marcada ambigüedad doctrinal, una ambigüedad doctrinal que podría haber pasado inadvertida en nuestros días, pero que ciertamente la Reforma del siglo XVI no estaba ni preparada ni dispuesta a admitir. No es sorprendente constatar que, por todas estas razones, la confesión de Reina no haya podido convertirse en un documento doctrinal válido para la Iglesia. Más bien sucedió lo contrario: en su día generó una fuerte polémica y  con el tiempo, ha pasado al olvido.

         Un estudio en detalle de la confesión confirmará estas afirmaciones y es el objetivo principal de esta conferencia. Pero dado que este documento está tan fuertemente marcado por su autor, es necesario comenzar considerando la figura de Casiodoro de Reina, tratando de discernir en su accidentada biografía los factores que se dejan ver en su obra.

Casiodoro de Reina. Los orígenes.

         Para hablar de la vida de Reina, antes que nada hemos de avanzar que no tenemos precisamente una gran abundancia de fuentes que nos informen de su vida y eso hace se sepa a ciencia cierta sobre sus orígenes. Con las debidas precauciones, pues, podemos barajar lo que se dice de Reina: que probablemente nació en 1520, que provenía de una familia de musulmanes convertidos y que había estudiado en la universidad de Salamanca, otros dicen que en la de Sevilla.

         Lo que es absolutamente cierto es que, como es sabido por todos, Reina era monje en el monasterio de San Isidro de Sevilla, un convento “tocado” por el protestantismo, seguramente por las obras de Calvino. Es un hecho significativo que cuando el convento se pone en el punto de mira de la Inquisición, todos los monjes que huirán de España toman invariablemente el camino de Ginebra. Unos lo harán por el sur de Francia, otros por mar hasta los Países Bajos para remontar luego el valle del Rin. Nos podemos poner por un momento en la piel de estos monjes: de llevar una vida apacible de estudio y oración en el sur de España pasan de la noche a la mañana a encontrarse en medio de una Europa agitada, a marchar por unos caminos llenos de peligros –ladrones, espías de Felipe II o de la Inquisición–, condenados a vivir en el exilio hasta su muerte. Este heroísmo de nuestros padres en la fe, cuya memoria debería ser mantenida para siempre, nos recuerda una lección que nos cuesta recibir: que no se abre camino para la Palabra De Dios sin sufrimiento.

         Casiodoro de Reina llega pues a Ginebra hacia el año 1557. La fecha es segura pero una vez más, la incertitud planea sobre el periodo de su estancia en la ciudad de Calvino. El parecer de los historiadores difiere. Según Hauben, Reina será el pastor de una minúscula congregación española en Ginebra. Según van Lennep, Reina se integra en la iglesia protestante italiana de esta ciudad. El punto de vista más reciente, y a nuestro parecer más creíble, es el de Kinder, quien afirma que Reina ciertamente se integró en la pequeña congregación española de Ginebra de la cual el pastor era Juan Pérez de Pineda.

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