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D. Antonio Rodríguez Moñino, en su "Obra Menor"

….Por el contrario, va a ser la (vamos nosotros a llamarla así) “Obra Menor” del bibliófilo el motivo de nuestra atención bibliográfica.

Muchas son las razones que para ello podríamos esgrimir: la calidad indiscutible de los mismos (don Antonio siempre fue un escritor cuidadosísimo en sus escritos, aparte de la rigurosidad en todos los campos que toca), la curiosidad del autor por infinidad de temas, con una mayor incidencia en asuntos o personajes relacionados con la Extremadura del siglo XVI (es sencillamente impresionante la capacidad de este hombre para abarcar tanto espacio literario), la dificultad de conseguir algunos de estos trabajos, toda vez que el autor, como buen bibliófilo, hacía tiradas muy cortas que van desde los 25 ejemplares a un máximo de 100 en sus opúsculos, y, por último, nuestro deseo de ofrecer al público lector, principalmente extremeño por el gran número de trabajos dedicados a su tierra de nacimiento, la posibilidad de tener recopilados y juntos los numerosos estudios y ensayos que las grandes obras de tan importante escritor han ido relegando a un segundo plano, cuando no al olvido, muchas veces, como hemos señalado, por desconocimiento de los mismos,  al estar estos desperdigados en numerosas, desconocidas e incontables revistas, muchas de ellas hace años desaparecidas, o en tiradas limitadas que dificultan su estudio.

Y sin embargo, el trabajo de compilación de la obra (toda la obra) de don Antonio resulta de una comodidad y simpleza muy de agradecer para quien se lo proponga, como es nuestro caso. El bibliógrafo y bibliófilo por excelencia de las últimas décadas en España, el hombre que generosamente entregó toda su vida a rescatar del olvido tantas buenas obras y a tantos buenos escritores, no iba a cometer el error de no reseñar sus importantísimos y numerosos trabajos. Don Antonio era conocedor de la importancia de sus estudios, y por ello, cuidadoso como siempre lo fue en  temas literarios, cada cierto tiempo (1950  –100 ejemplares–, 1955  –200 ejemplares– y 1965 –200 ejemplares), la Editorial Castalia, en la que tan importante papel desempeñó el matrimonio Moñino–Brey, fue dando a conocer su bibliografía, que hoy nos permite seguir paso a paso y con el conocimiento de la fecha y lugar de publicación (muchas veces en varias publicaciones) cada uno de los trabajos del escritor de Calzadilla de los Barros.

Por lo tanto, desde los inicios de esta compilación que tienen en sus manos, solamente hemos cumplido rigurosamente con el compromiso de seguir fielmente el camino señalado por la mencionada Bibliografía de 1965, que comienza con los balbuceos literarios de un jovencísimo Moñino, 1924 y cuando el autor tiene la “escandalosa edad” de 17 años, atreviéndose a publicar estudios de clásicos extremeños, como Benito Arias Montano, Joaquín Romero de Cepeda, Diego Sánchez de Badajoz, Micael de Carvajal, Vasco Díaz Tanco, etc., por poner algunos ejemplos significativos.

Para respetar en todo lo posible los sabios conceptos que de la bibliografía tenía don Antonio, hemos seguido, en lo posible (dadas las diferencias en el Arte de la impresión en los primeros años del pasado siglo y los nuevos métodos informáticos actuales que empleamos), tanto el diseño como los márgenes de impresión de cada uno de sus trabajos, apartándonos de ello cuando no nos fue posible seguir el original y tuvimos que rastrearlos a través de revistas o periódicos, mucho menos exigentes a la hora de preservar  estos pequeños detalles que adornan y embellecen los anteriores, y que van reseñados todos y cada uno de ellos en el Índice de la obra.

Queremos señalar algo que nos parece importante a la hora de valorar personalmente las entregas de don Antonio Rodríguez-Moñino, sobre todo en los temas que tocan directamente a Extremadura. Sabemos, todos los que nos hemos acercado, leído y estudiado con verdadero interés sus obras, que su labor de investigación fue rigurosa y siempre desde fuentes de primer orden, de manera que pocas, muy pocas veces se puede contradecir o criticar sus trabajos.

Pues bien: cuando en 2004 muere nuestro querido y recordado amigo don Rafael Rodríguez-Moñino Soriano, sobrino de don Antonio, al que tanto admiraba y con el que tantas cosas en común tenían (por cierto, que los dos murieron a una edad muy parecida y en plena actividad creadora), su hermanas, Julia y Rosario , quisieron que el poeta José Iglesias Benítez y  quien esto suscribe, les ayudáramos a deshacer su importante y bien surtida biblioteca, para poder cumplir los deseos del fallecido y enviar, parte de ella, bien a la Real Academia de la Historia, de la que don Rafael era Académico Correspondiente, o bien, aquellos libros y documentos relacionados con Extremadura, a la Biblioteca Rodríguez-Moñino/María Brey de Cáceres, donde están depositados los fondos extremeños de don Antonio.

No es éste el lugar ni el momento de reseñar la importancia de dichos fondos (sí hemos hecho una relación de los mismos que haremos público en su momento), pero queremos señalar, para el propósito de este trabajo, que junto a los mismos y en cajas separadas aparecieron cientos de documentos manuscritos originales que abarcan un espacio de tiempo tan importante para la historia de Extremadura como es el que va desde el siglo XV al XIX, y que directamente le atañe, siendo el núcleo principal de este importante hallazgo los papeles que se refieren a la familia de la Rocha, cuyos ascendientes y descendientes estaban emparentados con las familias de más alto linaje extremeño: Carvajal, Argüello, Orellana, Mexías, Ulloa, Contreras, etc., papeles que fueron estudiados muy a fondo tanto por el tío como por el sobrino, como lo demuestran las anotaciones que les acompañan y, que en muchos casos, sirvieron como base histórica de muchos de los trabajos que hoy nosotros recuperamos y devolvemos al lector curioso: Memorial de los Carvajales, El Conde de la Roca, Don Gómez de la Rocha, etc. Otros muchos no publicados seguramente por falta de tiempo, una vez datados e incorporado a la mencionada relación que estamos haciendo antes de ser entregados a la biblioteca de Cáceres, han sido fotocopiados con el permiso de su actual depositaria, para ser publicados algún día, si este deseo nuestro no entra en contradicción con su posterior destino.

Creemos que estos “trabajos menores” de don Antonio, una vez explicada su importancia y veracidad, a la vista de los documentos estudiados y que apuntan directamente a la historia de Extremadura (mayormente), no han tenido la relevancia que merecen, porque aunque conocidos por los seguidores del bibliófilo extremeño, su dispersión en infinidad de revistas y el corto número de ejemplares editados en libros, opúsculos y folletos, han hecho que sean poco conocidos para el gran público.

Nuestra intención de reunirlos todos en un solo libro es precisamente esa, poder facilitar su lectura de manera cronológica como fueron escritos, permitiendo a los extremeños en particular, conocer muchos datos de nuestra tierra, que el tiempo y la desidia han ido borrando. 

Por último, señalar que en el Índice de nuestro trabajo irá señalado el documento de donde hemos recuperado el texto (libro, revista, opúsculo, etc.), el fondo bibliográfico donde se encuentra y siguiendo la Bibliografía de don Antonio publicada por Castalia en 1965, y suplemento en Cuadernos de Bibliografía, los distintos soportes en que han sido publicados cada uno de los documentos aquí rescatados. 

R. H. M.

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